Las cosas por su nombre - Por Pedro Brandt

Que la política es impredecible, ha quedado muy claro en los últimos días, la prematura bajada de Ricardo Lagos de la carrera presidencial, luego que el PS le negara apoyo, y que significó que el PPD quedase sin candidato, llevó a la Nueva Mayoría en una crisis existencial, la que se agravó aún más con la decisión tomada por la Junta Nacional de la Democracia Cristiana de llevar a su presidenta y ahora candidata presidencial Carolina Goic hasta la primera vuelta.

Lo de Lagos nos parece prematuro, pues de no haberse bajado, hoy estaría disputándole la nominación a Guillier, pues el acuerdo de la DC, se venía anunciando desde hace tiempo, y además era el único camino que le quedaba al partido de la Flecha Roja, luego de los múltiples y reiterados desencuentros con sus compañeros de ruta en especial con el Partido Comunista, con quienes no tienen nada en común, salvo el compromiso contraído con la Presidenta Bachelet, de acompañarla y respaldarla durante su gobierno.

Llama poderosamente la atención en la opinión pública, los destemplados ataques que desde todos los sectores de la Nueva Mayoría a recibido la DC, acusándola de inconsecuencia y falta de lealtad, entre otros epítetos, los que solo refuerzan y dan razón a los integrantes de la Junta Nacional Falangista, pues queda claro, que juntos no podían continuar, la pregunta que cabe hacerse es que si en la N M existe esa opinión de la DC, ¿ para que la quieren a su lado? Y la respuesta salta a la vista, porque la necesitan para ganarle, primero al Frente Amplio y luego a Chile Vamos, no tan solo en la carrera presidencial, sino también en las parlamentarias.

Como le irá a la Democracia Cristiana en esta travesía es la pregunta que todos nos hacemos, pero claramente tiene todas las de ganar, porque ahora podrá reencontrase con su propia identidad, y el reencantamiento de sus militantes y simpatizantes, nada le hace más daño a un partido político que enarbolar banderas ajenas, e ideas que no le representan, más aun cuando estas vulneran su propia visión de la libertad y el verdadero respeto de los Derechos Humanos.

Por, Pedro Brandt Mora.



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